Friday, November 4, 2016

Vietnam promueve turismo en Argentina

La embajada vietnamita en Argentina en coordinación con la compañía Equilibrium Global organizó en la ciudad La Plata una actividad de promoción del turismo del país indochino en el cono sur. 

Vacaciones Vietnam - Hanoi

El Lago de Hoan Kiem en Hanoi

Al intervenir en la cita, Claudio Aguilar, vicepresidente de la Federación Empresarial Hotelera, Gastronómica y Pastelera de Argentina, expresó que durante los últimos tiempos Vietnam es uno de los destinos preferidos de turistas argentinos por su diversidad cultural, al igual que por sus pintorescos paisajes. 

Por su parte, el cónsul de la embajada vietnamita, Nguyen Van Chung, habló sobre la historia, la cultura y los polos turísticos del país indochino, varios de ellos reconocidos por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. 

Aseguró que existe gran potencial para intensificar la colaboración en el sector cultural y turístico entre ambas naciones, tras informar que en 2015, Vietnam recibió casi 15 mil turistas argentinos. 

Los numerosos empresarios argentinos presentes en la actividad degustaron en esta ocasión el típico plato vietnamita Nem. 

Anteriormente, una actividad de intercambio cultural entre Vietnam y Argentina también se celebró en la Universidad Siglo 21, en la ciudad Córdoba, con la presencia de más de un centenar de estudiantes.

Fuenta: VNA

Monday, October 24, 2016

10 Experiencias imprescindibles si vas de viajes a vietnam

Dinámico, exótico, sorprendente, adictivo, los adjetivos se acumulan para definir Vietnam, uno de los destinos turísticos más atractivos del planeta en los últimos años. Se trata de un país tan variado como alargado y estrecho por lo que, la mayoría de viajeros, dependiendo de donde vengan, deciden recorrerlo de norte (Hanoi) a sur (Ho Chi Minh City) o al revés. En nuestro caso proponemos diez experiencias imprescindibles recorriendo el país de arriba a abajo.
Viajes a SapaSapa - Vietnam
1. Hacer la ruta de comida callejera en Hanoi
Allí donde fueres haz lo que vieres. Muchos viajeros son algo reticentes al principio ante la comida callejera pero en Asia es algo habitual y una experiencia indispensable que en Vietnam puede llegar a ser exquisita. Cuando visitar Hanoi no os quedéis sólo con las estampas del Templo de la literatura o la peregrinación obligada al mausoleo de Ho Chi Minh. De ninguna forma debéis pasar la street food por alto, especialmente mientras callejeáis por el centro histórico donde cada puesto se especializa en un plato. Allí encontraréis algunas de las especialidades vietnamitas preparadas aún mejor que en cualquier restaurante.
Street Food en Hanoi, Viajes VietnamStreet Food en Hanoi: elimina prejuicios y disfruta
2. Hacer trekking y conocer a los Hmong en Sapa
Si bien Sapa se encuentra al norte de Hanoi, lo normal es visitarla tras conocerla. A cincuenta kilómetros de la frontera con China y enclavada entre las montañas más altas del país, Sapa se presenta como el Vietnam más autóctono (aunque cada vez es más turístico). La ciudad no es especialmente vistosa pero su halo misterioso, al estar casi siempre envuelta en la niebla y rodeada de colinas verdes, la dotan de un encanto especial. Los paisajes de los alrededores son impactantes y se pueden conocer haciendo senderismo o en moto. Además podréis tener contacto con los Hmong, un pueblo tan simpático como persistente. Para llegar a Sapa desde Hanoi podéis ir directamente en autobús o en un romántico tren con parada en Lao Cai, desde donde un microbús os hará descubrir los cautivadores paisajes de la región hasta llegar a nuestro destino.
Pueblo Hmong de SapaPueblo Hmong de Sapa
3. Visitar la bahía de Halong desde Cat Ba island
Halong Bay es uno de los must no sólo de Vietnam sino de todo el Sudeste Asiático. Las miles de islas de piedra caliza, formadas por la erosión a través de los siglos, conforman una postal que, no por ya vista en documentales y fotografías, debe dejar de contemplarse con los propios ojos. Existen varias opciones para visitar la bahía pero saliendo desde la isla de Cat Ba podréis acceder a áreas menos masificadas como la bahía de Lan Ha y además su parque nacional constituye un destino en sí mismo. Las excursiones en la bahía de Halong pueden ser de uno, dos, o tres días y en ellas es recomendable coger un kayak, practicar esnórquel y bañarse en sus calas.
Bahía de Halong desde la isla Cat BaBahía de Halong desde la isla Cat Ba
4. Remar con los pies entre las montañas de caliza de Tam Coc
A poco más de 90 kilómetros al sur de Hanoi se encuentra Ninh Binh, la puerta de entrada a los maravillosos escenarios que surca el río Ngo Dong. Mucho menos conocido aún que Halong pero con un turismo creciente, los paisajes de Tam Coc son un complemento ideal para la Bahía de Halong y, de hecho, la sucesión de rocas que rodean sus aguas son conocidas como el Halong de tierra adentro. Lo curioso es que mientras surcamos el río podéis remar con los pies en las barcas diseñadas a tal efecto para echar una mano, o en este caso un pie, a las sufridas vietnamitas que así se ganan la vida.
Montañas calizas de Tam CocMontañas calizas de Tam Coc
5. Visitar las cuevas del parque nacional de Phong Nha-Ke Bang
Más al sur de Ninh Binh se sitúa un parque nacional que la Unesco ha catalogado como Patrimonio de la Humanidad por merecidas razones. Entre bosques tropicales y picos vertiginosos, el parque de Phong Nha-Ke Bang alberga un auténtico paraíso para los amantes de la espeleología con algunas de las cuevas más espectaculares del mundo. Se trata de auténticas catedrales subterráneas que deslumbran por las formas, colores y longitud de sus estalacticas. Mientras Phong Nha Cave es visitable en barco, Paradise cave lo es a pie y está considerada la cueva seca más larga del mundo mientras Hang Son Doong es la más grande del mundo aunque las visitas privadas para recorrerla encarecen considerablemente la visita.
Cuevas del parque de Phong Nha-Ke Bang
6. Pasear e ir de compras en Hoi An
Hoi An es la Venecia de Vietnam, una ciudad encantadora en la que relajarse un par de días. Antigua ciudad portuaria hoy surcada por el río Thu Bon y Patrimonio de la Humanidad, no le falta de nada. La arquitectura de la ciudad vieja mezcla templos chinos con puentes japoneses y construcciones vietnamitas que han respetado el estilo para mantener la armonía. Entre ellos presenta una gran oferta culinaria a través de estilosos restaurantes y tiendas de artesanía donde las compras son casi obligatorias y hacerse un traje a medida una decisión muy habitual. Además de sus numerosos encantos, Hoi An tiene a un paso playas a las que podremos llegar tranquilamente en bicicleta.
Viajes Hoi An Río Thu Bon en Hoi An
7. Perderte en motocicleta
En Vietnam el transporte mayoritario es la motocicleta y es habitual ver a familias de tres o cuatro miembros cabalgando una scooter para llevar a los niños al colegio. Si bien en las grandes ciudades conducir en moto puede ser estresante al principio, en determinadas zonas rurales o de montaña es un auténtico placer y te permite una libertad de movimiento que de ninguna forma tendrás en una excursión contratada. Si no os atrevéis, siempre podéis contratar un conductor e ir de paquete. Un destino perfecto para hacerlo son las Marble Mountains y las ruinas que podéis encontrar al sur de Hoi-An ya que en esta zona hay buenas carreteras y no demasiado tráfico.
8. Disfrutar del paisaje de montaña de Dalat
El café vietnamita es uno de los más afamados del mundo y la región de Dalat, en las highlands vietnamitas, es una de sus cunas, así como la zona donde más arraigado está el cristianismo en un país de clara mayoría budista. Conocer sus paisajes y viñedos entre el olor de sus cafetales es una experiencia para los sentidos y puede completarse visitando varios lagos, cascadas y fábricas de seda que se encuentran en los alrededores. Eso sí, hay que ir bien abrigado porque por las noches refresca. Dalat es también el punto de partida para emprender una excursión Easy Rider en moto a través de alguna de las agencias locales que ofrecen rutas pilotadas de un par de días hasta Mui Ne o Nha Trang.
9. Hacer kitesurf y relajarte en las playas de Mui Ne
Mui Ne es un enclave surfero ruso en Vietnam. Así de primeras puede sonar raro pero es que la herencia de las relaciones entre la antigua URSS y los países de su órbita hacen que la presencia rusa en comercios, restaurantes y turismo sea aún importante en la costa de Vietnam. Lejos del turisteo de sol y juerga de la saturada Nha Trang, Mui Ne ofrece un oasis de calma para aquellos que quieran probar el kitesurf, hacer una ruta en buggie entre dunas o simplemente relajarse en sus magníficas playas.
Vacaciones Mui NePlaya de Mui Ne
10. Navegar el delta del Mekong
Si bien Ho Chi Minh City, la antigua Saigón, puede ser decepcionante y algo estresante, es el punto de partida de la mayoría de las excursiones que surcan el delta del Mekong y que nos permiten atravesar este río milenario y visitar sus mercados acuáticos durante uno, dos o tres días. Se trata de una experiencia que nos permitirá conocer un modo de vida al que no estamos acostumbrados en Occidente y que hace del agua el elemento vehicular de la existencia de muchos vietnamitas.
Viajes Mekong DeltaMekong Delta
Estas son sólo diez experiencias que tendréis a vuestro alcance en Vietnam pero las opciones son muchas más. Esperamos conocer vuestras experiencias tras conocer un país que nunca podréis olvidar.
Fuenta: traveler.es
Ver tour: viajeindochina.com 

Tuesday, September 6, 2016

Lecciones sobre Indochina que te animarán a hacer la maleta

Cada vez está más de moda ir a Tailandia y, de paso, visitar Camboya y/o Laos. ¿Y por qué no hacer un ‘Good Morning Vietnam’? Por supuesto. Indochina tiene una magia especial que llama a muchos viajeros y les invita a realizar una escapada más larga de lo habitual. Pero, ¿qué podemos aprender de este destino tan polivalente? Os apuntamos algunas de las cosas que más nos sorprenden, nos hacen reflexionar y nos enamoran de la península asiática.

Kok Phi Phi, Tailandia
Phi Phi, Tailandia

1. Todo se consigue más rápido con una sonrisa. Esta es una de las claves para entender países como Tailandia. No conseguirás nada subiendo la voz, y mucho menos enfadándote con ellos. Pero si les sonríes y les pides las cosas con cortesía te abrirán hasta las puertas de sus casas. Vale la pena intentarlo.

2. Hay un lema básico para comprar. Y no es otro que el ‘Same, same, but different’ (‘igual, igual, pero distinto’), que hace referencia a las copias de todo tipo de objetos, desde cuadros de Andy Warhol hasta zapatos de alta gama. ¿Pensabais que los chinos eran los maestros de las copias? Pues visitad calles como Khao San Road de Bangkok.

3. Es hora de afrontar prejuicios, sobretodo culinarios. Nos referimos a esos animales que muchos nutricionistas prevén que se convertirán en la comida de futuro: los insectos. Un kilo suele costar 60 céntimos y, aunque nos de mucho reparo, son nutritivos, crujientes y sabrosos. Es hora de zarandear nuestras papilas.

Bangkok Comida
Bangkok La mejor comida

4. Los monjes hacen la mili. Bueno, más o menos. Porque en estos países es tradición convertirse, durante tres a doce meses, en monje budista. Aunque no es obligatorio, la creencia Theravada dice que quiénes lo hacen dan la oportunidad a sus padres de reencarnarse en una vida mejor. ¿El resultado? Decenas de monjes paseando por la calle.

5. Nunca digas Saigón. Los vietnamitas sólo se refieren a la ciudad con el nombre actual de Ho Chi Min City,en honor al líder de la revolución comunista. Fueron los franceses los que pusieron el nombre de Saigón en 1862, y también a la zona que rodea la metrópolis: la no tan lejana Conchinchina.

6. El ingenio bélico no tiene límites. Y es que derrotar a una superpotencia como Estados Unidos tiene bastante mérito. La Guerra de Estados Unidos (que es como se conoce aquí a “La Guerra de Vietnam”) activó la creatividad de los soldados vietnamitas. Los diminutos túneles de Cu Chi, a una hora de Ho Chi Min City, recorren más de 200 km de escondite subterráneo e incluyen diversas trampas mortales.

Chi Los diminutos túneles de Cu Chi
Los diminutos túneles de Cu Chi

7. El Mekong es metafísico. Las abruptas montañas de Laos hacen muy difícil cruzar la frontera entre este país y Tailandia, por lo que muchos turistas prefieren pasar un par de días sobre un barco de madera –durmiendo, eso sí, en tierra firme- hasta llegar a su destino. Viajar sobre el río Mekong es algo inolvidable: sin cambios, sin movimientos, sin velocidad. El lugar ideal para platearnos qué queremos hacer en la vida.

8. Y cruzar la calle todavía más. Me lo decía un chico vietnamita sobre Hanoi, la ciudad con más motoristas del mundo: “cruzar la calle es una metáfora de la vida. Tienes que dar un primer paso, mantenerte firme en la decisión y seguir avanzando. No puedes retroceder, ni pararte en seco, porque te atropellarán. Tampoco puedes esperar a que los motoristas paren por ti. Tienes que mirar al frente, y avanzar”.

9. El caos puede echarse de menos. Nadie en su sano juicio puede defender el tráfico de capitales comoHanoi, Bankok y Nom Pen. El calor acostumbra a ser asfixiante, las motos no siguen ningún tipo de indicación y no hay ni orden ni sentido en la ciudad. Estresante, sí. Pero cuando volvemos a nuestra calma circulatoria no podemos evitar echar un poco de menos ese simpático caos.

Existen muchas modalidades para navegar por el Mekong Existen muchas modalidades para navegar por el Mekong

10. Eres un dólar con piernas. Para los autóctonos no hay diferencia entre australianos y europeos que van a buscar fiesta, mujeres jóvenes o inspiración espiritual. El turismo en Indochina no deja muy buen sabor, y sólo hace falta ver los centros occidentales repletos de bares con fútbol y Los Simpson, camisetas de Padre de Familia o el river tubing, un deporte completamente absurdo practicado en Vang Vieng, en Laos.

11. El trabajo es lo primero. Y es que la mayoría de gente trabaja todo el día, desde la mañana hasta altas horas de la noche. Es por eso que siempre, siempre hay gente en la calle, vendiendo, comprando o intercambiando productos y servicios.

12. Los conductores de tuk tuk mienten. Jamás te puedes fiar de un conductor que te proponga un viaje baratísimo, porque en realidad te va obligar a parar en diversas tiendas para llevarse una comisión. No lo tomes a mal, simplemente hazle saber que conoces las reglas del juego. Y diviértete observando los sonidos que tienen para llamar a los turistas: ¡pshh, hey, aaa!

 Tuk-tuk budista en Camboya
 Tuk-tuk budista en Camboya 

13. Eres mucho más tacaño de lo que pensabas. De pronto, pagar un euro por un café o cinco dólares por una cena te parece algo disparatado. No quieres que te tomen el pelo, pero quizá estás exagerando un poco. Aunque Indochina puede sacar todo lo metafísico que hay en ti, también puede hacer aflorar tu yo más tacaño.

14. Las pelotas de ping pong existen. Y se usan para cosas que nuestras madres nunca podrían soportar. Si vas al centro de Bangkok y te encuentras a un señor haciendo un sonido con la boca, como de una pelota saliendo de un agujero, es que te están invitando a visitar el barrio rojo. Ya sabéis, para ver aquello que hacía Winona Ryder en la película de South Park.

15. Angkor no se puede ver en un día. Ni posiblemente en una vida. El imprescindible conjunto de templos del siglo IX se expande sobre 400 kilómetros cuadrados de jungla camboyana. Casi nada. El símbolo por excelencia es la ‘Ciudad del Templo’ o Angkor Wat, pero éste es sólo el inicio de la aventura.

Angkor wat - camboyaLas ruinas del templo de Angkor Wat, Camboya

16. La Full Moon Party es la fiesta de referencia. Se celebra una vez al mes en la playa de Haad Rin, en la isla tailandesa de Ko Pha Ngan. Empezó con 20 turistas con ganas de bailar bajo la luna en 1985, y ahora reúne a miles de ellos, que se pintan con colores fluorescentes y acaban completamente embriagados. Una auténtica imposición fiestera.

17. Los genocidios no interesan a los medios de comunicación. Y esa es una de las razones por la que, durante años, no se publicó nada sobre la situación camboyana. Pol Pot, estudiante de la Sorbona de París y líder de los Jemeres Rojos, volvió a su país natal para instaurar un durísimo régimen que aniquiló a una cuarta parte de la población, incluidos urbanitas, intelectuales, políglotas y gente con gafas. Y hablamos de 1975. 

Fuenta: traveler.es